lunes, 30 de junio de 2008
sábado, 28 de junio de 2008
BONITA HISTORIA: LOS SIOUX ENAMORADOS
Una vez un reconocido guerrero sioux y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron profundamente y habían pensado en casarse, para lo cual tenían el permiso del cacique de la tribu. Pero antes de formalizar el casamiento, fueron a ver al anciano de la tribu, un hombre muy respetado, que tenía palabras de sabiduría para ellos.
El sabio, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes, y que no había ninguna razón para que alguien se opusiera a su casamiento. Entonces ellos le dijeron que querían hacer algo que les diera la fórmula para ser felices siempre.
El sabio les dijo:
- Bueno, hay algo que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es bastante dispendioso.
- Estamos dispuestos -le dijeron.
Entonces el sabio le pidió al guerrero que escalara la montaña más alta, y buscara allí el halcón más vigoroso, el que volara más alto, el que le pareciera más fuerte, el que tuviera el pico más afilado, y se lo trajera vivo. Y a la mujer le dijo: a ti no te va a ser tan fácil. Vas a tener que internarte en el monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada. Vas a tener que cazarla sola, sin que nadie te ayude y vas a tener que traerla viva aquí.
Cada uno salió a cumplir su tarea. Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al sabio:
- ¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿qué debemos hacer con ellas?"
- No, nada de eso -dijo riendo el sabio y les dijo: -¿ustedes quieren ser felices?.
- Sí, le dijeron.
- ¿Volaban alto? -preguntó -¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?
- Sí, contestaron.
- Muy bien -dijo el sabio -Ahora deben atarlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen.
Así lo hicieron. Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el piso. Se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí. Entonces el sabio de la tribu les dijo, si quieren que el amor entre ustedes perdure y ser felices "vuelen juntos pero jamás atados".
El sabio, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes, y que no había ninguna razón para que alguien se opusiera a su casamiento. Entonces ellos le dijeron que querían hacer algo que les diera la fórmula para ser felices siempre.
El sabio les dijo:
- Bueno, hay algo que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es bastante dispendioso.
- Estamos dispuestos -le dijeron.
Entonces el sabio le pidió al guerrero que escalara la montaña más alta, y buscara allí el halcón más vigoroso, el que volara más alto, el que le pareciera más fuerte, el que tuviera el pico más afilado, y se lo trajera vivo. Y a la mujer le dijo: a ti no te va a ser tan fácil. Vas a tener que internarte en el monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada. Vas a tener que cazarla sola, sin que nadie te ayude y vas a tener que traerla viva aquí.
Cada uno salió a cumplir su tarea. Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al sabio:
- ¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿qué debemos hacer con ellas?"
- No, nada de eso -dijo riendo el sabio y les dijo: -¿ustedes quieren ser felices?.
- Sí, le dijeron.
- ¿Volaban alto? -preguntó -¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?
- Sí, contestaron.
- Muy bien -dijo el sabio -Ahora deben atarlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen.
Así lo hicieron. Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el piso. Se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí. Entonces el sabio de la tribu les dijo, si quieren que el amor entre ustedes perdure y ser felices "vuelen juntos pero jamás atados".
martes, 24 de junio de 2008
sábado, 14 de junio de 2008
EL ARTE DE PERDONAR A DIOS
EL ARTE DE PERDONAR A DIOS
JAVIER NARANJO
COMPILADOR
Amor: Cuando uno hace el amor y se besa, se le pudren los dientes (Edison Albeiro Henao. 7 años).
Anciano: Es un hombre que se mantiene sentado todo el día. (Mary Luz Arbeláez. 9 años).
Anciano: Hombre que se muere muy ligero. (Gladys Emilse Vallejo. 9 años).
Anciano: Persona antigua. (Juan Felipe Gómez. 7 años)
Borracho: Es una gente más o menos que quiere matar. (Nelson Ferney Ramírez. 7 años).
Cariño: Amarrar a las personas. (Valentina Nates, 9 años).
Cosa: Es algo que no se mueve solo, se mueve si lo pone en otra parte. (José Gabriel Diosa. 9 años).
Cosa: Es una cosa que sirve para muchas cosas. (Nelson Ferney Ramírez. 7 años).
Colombia: Es un partido de fútbol. (Diego Alejandro Giraldo).
Entrar: Es en una casa la salida. (Blanca Nidia Loaiza. 11 años).
Escritura: Es un señor que escribe y tiene mucha autografía. (Weimar Grisales. 9 años).
Espacio: Más allá o más cerca. (Juan Carlos Mejía. 11 años).
Espacio: Quitarse de la cama. (Juan Miguel Mejía. 7 años).
Espacio: Es un espacio que uno les deja a los pobres. (Jorge Humberto Henao. 10 años).
Espacio: Algo grande donde a uno no le estorben. (Alejandro Tobón. 7 años).
Espacio: Es cuando no pasan carros. (Milton Anderson Bedoya. 6 años).
Espíritu: Es el segundo cuerpo que vive en la muerte. (Andrés Correa. 9 años).
Espíritu: Es una nube que cae del cielo, y que llega y juega con un carrito. (David Hidalgo Ramírez. 6 años).
Espíritu: Es lo que se necesita para sobrevivir en la violencia. (Pepino Nates P. 11 años).
Espíritu: Algo que no existe. (Roberto Uribe. 11 años).
Estudio: Escribir con un lápiz. (Juan Miguel Mejía. 7 años).
Familia: Uno tener hermanos, uno tener un padre, uno tener un animal, una vaca y un caballo, (Jean David Tangarife. 4 años).
Dios: Querer. Es como un ángel pero sin alas, hace magia y vive. (José Pablo Betancur.
Dios: Es un señor grande y tiene un poquito de pelo larguito, tiene pies y manos y habla y camina y oye y se mueve. Él hace los humanos. (Juana Pidrahíta. 5 años).
Dios: Es invisible y no sé más porque no he ido al cielo (José Piedrahita. 3 Años).
Dios: Es una persona que le clavan clavos. Es joven. (Sebastián Uribe. 5 años).
Distancia: Es cuando uno está lejos y otro está cerquita. (John Alexander Ríos. 10 años).
Distancia: Poner las manos al frente. (Weimar román. 7 años).
Distancia: Cuando uno hace fila (Diego A. Giraldo. 8 años).
Iglesia: Donde uno va a perdonar a Dios. (Natalia Bueno G. 5 años).
Iglesia: A donde rezan por Dios y los muertos. (Alex Gustavo Palomeque, 7 años).
Madre: Madre entiende y después se acuesta a dormir. (Juan Daniel Alzate. 6 años).
Mafioso: Es una persona con mucha plata y no le gusta nada. (Luis Fernando Ocampo. 10 años)
Mente: Cosa que uno piensa a través a través de uno mismo. (Juan Camilo Osorio. 8 años).
Miedo: Ver el diablo y que me molesten los grandes. (Santiago Uribe. 6 años).
Miedo: De la lluvia, de todo porque yo tengo tos y no puedo salir a la calle. (Daniel Ochoa. 5 años).
Miedo: Un niño que está triste. (Juliana Sánchez. 6 años).
Miedo: Cuando uno se siente solo y encerrado y aburrido. (Valeria Mejía. 6 años).
Misterio: Cuando mi mamá se fue y no me dijo a donde. (Gloria Maria Hidalgo. 10 años).
Muerte: Es lo que todos no queremos que suceda. (Pepino Nates P. 11 años).
Muerte: Se va uno pa´ la tierra. (John Freddy Agudelo. 6 años).
Muerte: La muerte es apagarse. (Santiago Gómez H. 12 años).
Muerte: Una cosa buena y maluca. (Pablo Múnera. 11 años).
Muerte: Tristeza, al que le pasa se le muere el corazón y el cuerpo se quema. (José Pablo Ossa. 6 años).
Muerte: Un muchacho que tiene mucho frío. (Juan Pablo Eusse. 8 años).
Mujer: Es una persona que se enamora de alguien. (Nelson Ferney Ramírez. 7 años).
Mujer: Ser vivo capaz de perjudicar a los demás. (Silvia Elena Suárez. 11 años).
Mano: Coge las cosas, ayuda a escribir, pero también se cansa, hay que dejarla descansar. (Paula Cristina Muñoz. 7 años).
Niño: Es muy bonito y hacen popó en el sanitario (José Piedrahita, 3 años).
Niño: Tiene huesos, tiene ojos, tiene nariz, tiene boca, camina y come y no toma ron y se acuesta más temprano. (Ana Maria Jiménez. 6 años).
Niño: Es un humano, son malos a veces, son buenos a veces, lloran, gritan, juegan, pelean, se bañan, a veces no se bañan, se meten a la piscina y crecen. (Natalia Calderón. 6 años).
Niño: Son distintos a mí, juegan solamente. (José Pablo Betancur. 4 años).
Niño: Damnificado de la violencia. (Jorge A. Villegas C. 11 años).
Novio: Lo que necesita la novia para ser feliz. (Santiago Gómez H. 11 años).
Odio: Es la virtud más mala que tiene el ser humano. (Jorge A. Zapata. 12 años).
Odio: Es algo que por ejemplo mi amigo tiene colombina y yo no. (Alexander Chalarca. 8 años).
Odio: Cuando no queremos hacer un mandado. (Lina Marcela Sánchez. 7 años).
Oscuridad: Cuando el sol ya se cansa. (Duván Arnulfo Arango. 8 años).
Oscuridad: Los focos están fundidos. (Daniel Atehortúa. 4 años).
Oscuridad: Sentirse solo. (Andrés Felipe Sánchez. 9 años).
Oscuridad: Es como la frescura de la noche. (Ana Cristina Henao. 8 años).
Padre: Es el que me dio la cosa que tengo en la mitad de los dos muslos. (Simón Peláez C. 11 años).
Palabra: En donde se ocultan las palomas. (León Alfonso Pava. 11 años).
Paraíso: Es como un desierto, sin árboles y sin nada. (Jhohnny Alexander Arias. 8 años).
Paz: Es para uno que matan mucho. (Jhohnny Alexander Arias. 8 años).
Pensamiento: Es una forma de actuar antes de hablar. (Fabián Loaiza C. 12 años).
Pereza: Sueño que le da a los cristianos (Luis Fernando Ocampo. 10 años).
Persona: Grande, beber, fiesta. (Juan David Bedoya. 6 años).
Persona: Que ya puede decir todo. (Víctor Alfonso Soto. 7 años).
Pesadilla: Comer mucho y acostarse. (Weimar Román. 7 años).
Poesía: Hay veces que uno no tiene nada que hacer y se pone a escribir poesías. (Blanca Yuli Henao. 10 años).
Poesía: Algo aburridor y sólo lo aprende los poetas. (Olmedo Herrera. 10 años).
Poesía: Es igual a lo que decían en los años antiguos. (Luis Fernando Ocampo. 10 años).
Poesía: Ridiculez. (Mateo Ceballos. 10 años).
Poeta: Lo que vieja. (Alex Gustavo Palomeque. 7 años).
Poeta: Que uno es policía. (Paula Andrea Loaiza. 6 años).
Policía: Es el que quiere que la paz termine. (Sandra Milena Gutiérrez. 11 años).
Príncipe: Vago de la realeza. (Eulalia Vélez. 12 años).
Presencia: Es cuando esta bien presenciado. (Ana Cristina Henao. 8 años.).
Político: Vago con buen puesto. (Eulalia Vélez. 12 años).
Recuerdo: Es lo que yo pienso hace mucho tiempo. (Jorge Humberto Henao).
Recuerdo: Es una cosa de pequeño a grande. (Fabián Loaiza C. 12 años).
Religión: Es una cosa muy importante para Dios. (Walter de Jesús Arias. 10 años).
Sexo: Es cuando uno habla con una mujer y le trasmite una cosa. (Jorge Mario Betancur. 9 años).
Sexo: Trabajo de las putas. (Mateo Ceballos. 10 años).
Sol: El que seca la ropa. (Diego Alejandro Giraldo. 8 años).
Soledad: Estar sin novio, sin hijos y en silencio. (Weimar Grisales. 9 años).
Soledad: Ser libre. (Wilson Ferney Valencia. 6 años).
Soledad: Oscuro y sin quien hablar. (Andrés Felipe Bedoya. 8 años).
Soledad: Estar tranquilo. (Lolita Buitrago. 5 años).
Soledad: Tristeza que le da a uno hay veces. (Iván Darío López. 10 años).
Soledad: Estar solo con nadie. (Duván Arnulfo Arango. 8 años).
Sombra: Es el sol y uno pone la mano. (Weimar Román. 7 años).
Tiempo: es una cosa que a uno lo hace tardar. (Juliana Bedoya A. 7 años).
Tiempo: Quedarse por ahí parado. (Alejandro Suárez E. 6 años).
Tiempo: Es hora, es demora. (Ligeya Martínez. 9 años).
Tiempo: Algo que corre sin parar. (Andrés Felipe Sánchez. 9 años).
Tiempo: Es un momento para pensar. (Juan Felipe Gómez. 7 años).
Tiempo: Cuando uno pasa y pasa aburrido. (Jorge Mario Betancur. 9 años).
Tiempo: Es cuando uno no tiene que hacer nada. (Milton Anderson Bedoya. 6 años).
Tierra: Cemento de carne de donde el hombre nació. (Alejandro López A. 9 años).
Tranquilidad: Por ejemplo que el papá le diga que le va a pegar y que después le diga que ya no. (Blanca Yuli Henao. 10 años).
Tranquilidad: La tranquilidad es cuando uno se va de viaje y queda una persona conocida. (Jorge Alejandro Zapata. 12 año).
Trabajo: Es una cosa que le toca a algunos hombres. (Luis Fernando Ocampo. 10 años).
Uno: Es cuando uno numera a varias personas, y una de ellas queda numerada por uno. (Jenifer Julieth Agudelo. 9 años).
Universo: Un universo es un concurso para las reinas. (Walter De Jesús Arias. 10 años).
Vacío: Es que uno no come los alimentos. (Víctor Alfonso Soto. 7 años).
Viejo: Uno de pronto se muere. (Edison Albeiro Henao. 7 años).
Viejo: Es arrugado. (Alex Gustavo Palomeque. 7 años).
Vida: Es como un juego. Como con una pelotica tirándola p’al aire. (Andrés David Posada. 6 años).
Violencia: Uno coge una muchacha y le hace el amor. (Javier Ignacio Ramírez. 6 años).
NOTA FINAL: En estos últimos textos de los niños, se puede reflejar con mucha claridad, la belleza, el contenido y la armonía de la palabra, de una forma espontánea y lúdica que no tenemos los adultos.
JAIME BAYLI : El padre ausente - 02/06/08
El padre ausente
Tal vez debería hacer un viaje con mi madre, invitarla a Madrid y París como Martín ha hecho tan generosamente con la suya, pero, a pesar de lo mucho que nos queremos, tengo miedo de que, estando tanto tiempo juntos, hablemos de las cosas que nos distancian y terminemos discutiendo. Ella nunca aceptará el amor entre personas del mismo sexo como algo natural y yo nunca sentiré simpatía por la rigidez moral del Opus Dei ni por los cardenales que ella admira. Ese abismo nos separa y me temo que nos separará siempre. Podríamos viajar juntos y no hablar de nada de eso, pero no sé de qué hablaríamos si no podemos hablar de las cosas que de verdad importan, como el amor.
Por lo demás, no tengo ganas de viajar a ninguna parte, ni siquiera a Lima, donde están mis hijas, a quienes extraño los fines de semana que me quedo en Miami, a pesar de lo bien que me tratan en el spa del Ritz, donde puedo dar fe de que la felicidad existe y viene en la forma de una bata muy suave, unas sandalias de jebe, una cámara de vapor, un cuarto de relajación con muchas velas y luz tenue y música sosegada y un muchacho cubano que me trae tés verdes con miel y me pregunta si deseo un masaje más en la espalda. Mis hijas no quieren pasar sus vacaciones de julio en Miami porque dicen que ya se hartaron de Miami, de las compras en Aventura, de las películas todas las tardes en los cines de Lincoln Road, de las noches sofocantes en mi casa porque no enciendo el aire acondicionado y tienen que prender ventiladores que hacen el ruido de un helicóptero y a veces terminan durmiendo en los cuartos de abajo y hasta en la cocina sólo para refrescarse con el aire acondicionado que yo, egoísta, no tolero en el segundo piso. Por suerte mis hijas no me tienen miedo como yo temía a mis padres y me dicen que ya no se divierten conmigo en Miami y que lo que quieren hacer en julio es ir a París. No sé por qué están tan seguras de que deben ir a París y no a Madrid o a Barcelona, donde yo la paso mejor que en París. Ellas lo tienen claro: es a París adonde quieren ir, y por supuesto Sofía, su madre, no puede estar más de acuerdo y no hace el menor intento por disuadirlas.
Así como ellas están hartas de Miami y en particular de mi casa no demasiado ventilada de Miami, yo estoy harto de subir y bajar de aviones, de hacer filas en aeropuertos, de que mi vida social consista exclusivamente en hablar con gente en aviones y aeropuertos, gente con la que a menudo preferiría no hablar, y por eso les digo a mis hijas con mucha pena, y con mi ya conocido egoísmo de padre ausente, que no las acompañaré a París y que si no quieren estar en Miami conmigo tendrán que ir a Europa con su madre. Pensé que ellas se sentirían tristes o contrariadas de no pasar sus vacaciones conmigo y reconsiderarían sus planes, pero me llevé una sorpresa que dolió: las chicas estuvieron encantadas de que Sofía las acompañe a París y yo pague el viaje y me quede en Miami echándolas de menos.
Serán entonces las primeras vacaciones que mis hijas y yo no estemos juntos y no ha sido fácil para mí aceptarlo, pero Camila ya tiene casi quince años y es una mujer fuerte, segura, independiente, que sabe lo que quiere, y lo que quiere es irse a París y no precisamente conmigo porque sabe lo odioso y egoísta y caprichoso que soy con los horarios para dormir y las temperaturas del cuarto y las fatigas que me asaltan y entonces ella, que no es tonta, sólo me pide que le pague el viaje a París y que no se lo eche a perder imponiéndole una presencia que, ya está claro, tal vez le molesta un poco a estas alturas de su adolescencia feliz, menos en todo caso de lo que le molesta, si acaso, la presencia de Sofía, que duerme en la cama con ellas, sin medias las tres, y que va al mismo ritmo infatigable que las bellas Lola y Camila, que tanto se le parecen.
Tratando de ser un buen padre y, a la vez, un buen perdedor y, de paso, un buen amigo de Sofía, que insiste en compartir las vacaciones de las niñas –dos semanas con ella y dos, conmigo– y que, por supuesto, yo pague también su parte de las vacaciones, he renunciado a mis dos semanas con ellas para que puedan pasar todo el mes en París y no estén en Miami aburridas y acaloradas y durmiendo en la cocina cerca del frío de la refrigeradora y acompañándome a la tele y pensando que podrían ser más felices en París, pero he tomado una decisión mezquina y rencorosa de la que no me enorgullezco pero que en cierto modo me parece justa: si van a viajar con su madre y no conmigo y si insisten en ir a una ciudad tan cara como París, deberán hacerlo en los asientos más angostos de clase económica, a los que ellas no están precisamente acostumbradas, porque las tarifas en ejecutiva a París, y más en julio, cuestan una fortuna, y quedarse en un hotel de tres estrellas, pues ya bastante me duele pagar unas vacaciones de las que no seré parte, a no ser por las fotos que me manden todos los días a mi correo electrónico y por las cuentas que me lleguen a la tarjeta de crédito. No soy, por lo visto, tan buen perdedor ni buen padre, porque mi plan secreto o ya no tanto es que ellas comprendan que si no vienen a Miami conmigo, a la rutina perezosa de las películas y las siestas y las tardes en la piscina y las compras renuentes por mi parte en Aventura, entonces tendrán que renunciar a ciertos privilegios, por ejemplo los asientos más anchos de ejecutiva y las compras irrestrictas en Aventura porque siempre he creído culposamente que la manera de suplantar mi ausencia física como padre es comprarles toda la ropa que quieran.
Mientras Martín y su madre paseen por Madrid y París, y mis hijas y su madre recorran incansables las calles de París, y quizá algún día Sofía y Martín caminen las mismas calles y no se reconozcan y mis hijas se queden calladas porque no quieren delatar que ese chico alto y flaco es el amigo de su padre, yo estaré en bata y sandalias en el cuarto de relajación del Ritz y me consolaré pidiéndole al cubano que me traiga unas fresas más y que me haga ese masaje en la espalda que me hace pensar que la felicidad existe pero cuesta cien dólares la hora. Así todos seremos felices y espero que el cubano también.
domingo, 8 de junio de 2008
PERU : VALS
OTRO VALS CON LETRA DE GONZALO ROSE, CANTADO POR LUCHA REYES. ME LO PEDISTE Y TE LO PONGO.
MUSICA: MIRIAM MAKEBA, PATA PATA
EL PATA PATA, ME ENCANTA ESTA CANCION. POR MAS TRISTE QUE ESTÉ, ME ALEGRA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)